Una de las lesiones más comunes en los deportistas es la tortícolis, está asociada mayormente en los deportes de contacto, ciclismo o natación. La contractura aparece cuando haces movimientos forzados que no harías naturalmente. 

En este artículo queremos ayudarte a que conozcas más de esta lesión y cómo puedes tratarla para que no te ocurra o cuando suceda saber cómo tratarla.

¿Qué es la tortícolis?

Es la contractura de un grupo de músculos del cuello que es asociado a un cambio inesperado en la postura de la persona. El grupo de músculos implicados en el cuello son el esternocleidomastoideo, escalenos y elevador de la escápula.

Es importante diferenciar entre la tortícolis y el dolor de cuello, un fisioterapeuta del Colegio de Fisioterapeutas de Cataluña asegura, “Si no existe un cambio de postura en el cuello se trata de una contractura muscular pero no de tortícolis”.

Tipos de tortícolis

Dependiendo de las causas que origen, se puede definir de qué tipo es, entre estas se encuentran, banales o espontáneas y traumáticas o congénitas.

  • Banales o espontáneas: se deriva por problemas de malas posturas al trabajar o dormir. Otra causa que la origina es el frío, el mismo, provoca espasmo muscular y disminuye la circulación sanguínea teniendo como resultado que el músculo se acorte. La lesión ocurre cuando el frío es prolongado o cuando expones tu cuerpo a un cambio brusco de temperatura.
  • Traumática o congénita: se trata de un traumatismo externo que desencadena una lesión en el cuello, es muy común que se origine en latigazos cervicales derivado de una desaceleración brusca por un golpe. En este tipo son más comunes en niños por la posición que obtuvieron durante el embarazo. En este caso debe aplicarse un tratamiento quirúrgico para corregir los defectos en la formación ósea de la columna cervical. La traumática o congénita se origina por malas posturas contenida, estrés emocional, traumatismos externos o el frío.

¿Cómo tratar la tortícolis?                

En la mayoría de los casos desaparece por sí sola. Con solo tomar un día de descanso estarás colaborando para aliviar la contractura de tus músculos logrando que la inflamación disminuya y deje de doler el cuello. Sin embargo, en algunos casos es posible que no desaparezcas en unos días.

Otras formas efectivas para mejorar la lesión son:

  • Tomar analgésicos para aliviar el dolor, el ibuprofeno es bastante efectivo.
  • Compresas calientes sobre la parte afectada.
  • En el caso de que el ibuprofeno no disminuya el dolor, se recomienda tomar un relajante muscular.
  • Usar collarín cervical blando para no mover de manera brusca el cuello mientras persista el dolor.
  • De tratarse de una lesión más fuerte se realizan ejercicios terapéuticos como el calor local o electroanalgesia hasta descontracturar los músculos cervicales.