Los sabañones es uno de los problemas más habituales que se dan en los dedos, tanto de las manos como de los pies y que suelen producirse con facilidad por la continua exposición de la piel a un clima frío, no necesariamente helado. Los sabañones se caracterizan por un enrojecimiento e inflamación y, además, suelen causar picor y dolor.  Son fáciles de identificar, ya que, además, su color es bastante característico, rojo azulado. En el caso de presentarlos, es importante curar sabañones debido a que, en algunos casos más extremos, pueden llegar a provocar atróficas y deformaciones.

¿Cómo prevenir los sabañones?

Los sabañones son la respuesta que ofrece la piel a esta continua exposición al aire frío y básicamente, consiste en una inflamación dolorosa de pequeños vasos sanguíneos que conforman los dedos.

Por este motivo, se puede entender que, para prevenir sabañones, la solución es protegernos del frío. Para ello, es recomendable utilizar ropa que no deje pasar el frío ni tampoco la humedad, por lo que hay que usar zapatos, gorros y guantes de buena calidad. La presencia del gorro, es debida a que los sabañones también se pueden dar en las orejas.

En cuanto al calzado, es importante que este sea de una suela gruesa y de goma, para evitar que nos llegue el frío del sueño y, sobre todo, la humedad. Es recomendable también acompañarlos con calcetines de lana o algodón ya que este material, absorberá el exceso de sudoración de nuestros pies, haciendo que el sudor no se nos vuelva en nuestra contra.

Para evitar la aparición de sabañones es necesario la correcta circulación sanguínea, por lo que es importante moverse con frecuencia y no utilizar tampoco ropa ni zapatos apretados. Hacer algo de ejercicio físico, en la medida de lo que se pueda, ayudará a la buena circulación.

¿Cómo curar los sabañones?

Existen bastantes remedios caseros que podemos llegar a utilizar para curar y calmar los sabañones. En primer lugar, por mucho que nos apetezca, debemos de evitar el cambio brusco de temperatura. Esto quiere decir que tendremos que ir calentando nuestro cuerpo de forma gradual, ya que, si exponemos a estos sabañones a un cambio de temperatura brusco, probablemente suframos bastante dolor.

Así mismo, podemos utilizar otra clase de remedios como el aceite de árnica, ya que es un aceite que, con su aplicación, favoreceremos la circulación sanguínea y, por lo tanto, ayudar a los tejidos dañados por la aparición de estos sabañones. Para ello, bastará con realizar un pequeño masaje en la zona afectada por la noche, antes de irnos a dormir. El aceite de romero, también cumple muy bien la función y, además, nos permite disminuir y calmar el picor producido por estos sabañones.

Pese a que los sabañones puedan llegar a ser bastante molestos, si se sabe como tratarlos, es un problema que remitiremos con facilidad y que, con el tiempo, nos acostumbraremos a como prevenirlos, para evitar sufrirlos en cierta medida en futuras ocasiones en las que nos tengamos que exponer al frío.