Hasta hace un par de décadas, los deportistas profesionales y amateurs consideraban que el entrenamiento físico era el único condicionante para alcanzar un rendimiento deportivo pleno y estable

Sin embargo, esta tesis fue derrumbándose poco a poco debido a la consolidación de disciplinas como la psicología y la nutrición que, desde sus respectivos campos, contribuyeron a mejorar el desempeño de los atletas. Aquí hablaremos de su importancia y por qué no pueden simplemente omitirse si se desean alcanzar progresos a corto y medio plazo.  

Psicología y nutrición deportiva

Aunque es verdad que ya existía una relación intrínseca desde hace varios siglos, lo cierto es que no fue hasta la segunda mitad del siglo pasado cuando la psicología, la nutrición y el deporte se consolidaron como una triada imprescindible en el camino de formación de un atleta (sea este de alto rendimiento o no). 

La triada se estableció con el lema de que la mente influye en la salud del cuerpo y viceversa, siendo así la psicología y la nutrición imprescindibles para alcanzar un rendimiento deportivo óptimo.

Recientemente, incluso, esto ha motivado a la creación de una disciplina nueva: la psiconutrición. Esta se encarga de formar profesionales con conocimientos de ambas ciencias para así ayudar a los deportistas a alcanzar sus objetivos. 

Pero ahondemos más en la importancia de estas de forma individual, empezando por los aportes de la piscología. En principio, esta se encarga de utilizar principios de la ciencia para propiciar dos elementos principales en los atletas: contribuir a mantener el progreso y ayudar a los deportistas en caso de que algún factor emocional obstruya el alcance de los objetivos.

La rama de la ciencia que se aplica en el campo se denomina psicología deportiva, e incluso cuenta con varios organismos internacionales como lo son la European Federation of Sport Psychology (FEPSAC) y la Association for the Advancement of Applied Sport Psychology (AAASP). Debido al carácter práctico y útil de esta, todos los equipos que compiten profesional o semiprofesionalmente en un deporte cuentan con su respectivo psicólogo deportivo.

En el caso de la nutrición es virtualmente imposible pensar en alcanzar objetivos deportivos sin la mediación de una dieta que se corresponda con las exigencias que el atleta realiza a su cuerpo

La disciplina que se encarga del estudio, planificación y valoración en estos escenarios recibe el nombre de nutrición deportiva, la cual, en base a los objetivos del atleta, la disciplina que practica y su condición física actual (altura, peso, índice de masa corporal y demás) contribuye a diseñar un programa que le permite mejorar su rendimiento en la práctica.

Como es natural, las aplicaciones de la nutrición y la psicología deportiva se hacen de forma personalizada, teniendo en cuenta criterios propios del atleta, de modo que la acción se corresponda con un provecho enfocado individualmente.  

Aunque es verdad que ambas tienen una preponderancia en el plano profesional, cualquier persona que practique una disciplina y que quiera consolidar aún más su progreso deberá tener presente en algún momento algunas de las dos ciencias. 

Estas, para finalizar, juegan una pieza clave en períodos excepcionales del ciclo de actividad de un deportista, como pueden ser lesiones, enfermedades o  cambio de rumbo en la actividad practicada.