El neuroma de Morton es una patología que afecta a los pies y que debe su nombre a su descubridor, el Dr. Morton en el año 1876.

En esencia, se trata de un tumor formado con el propio tejido nervioso del pie y que provoca un engrosamiento del nervio interdigital, en el espacio que se da en medio del tercer y cuarto dedo del pie, aunque en algunas veces también puede existir entre el segundo y tercer dedo.

Este problema no es una patología grave, aunque si que es bastante dolorosa. Precisamente por este motivo, es recomendable tratarla en cuanto aparece, por ejemplo mediante la aplicación de unas plantillas para neuroma de Morton, ya que si no se lleva a cabo el tratamiento de la patología en sus orígenes, se hace necesario el paso por quirófano en una inevitable operación.

¿Cómo saber si tengo un neuroma de Morton?

A través de los diferentes síntomas que se producen con el neuroma, es posible saber si se padece un neuroma de Morton.

Como hemos dicho, es una patología que duele bastante, por lo que uno de sus principales síntomas es sufrir un dolor agudo y punzante en la zona metatarsiana del pie y los dedos. El dolor es bastante fuerte, por lo que se puede diferenciar de otro dolor normal que pueda existir.

Anteriormente hemos dicho que el neuroma debe de ser tratado. Esto es debido a que este neuroma, no desaparece con el tiempo, por lo que, si no se pone remedio, irá a más, empeorando el dolor del mismo y, por lo tanto, haciéndose más insoportable con el paso del tiempo.

Además del dolor, es característico sufrir un hormigueo constante en la zona afectada, que como hemos dicho habitualmente es entre el tercer y cuarto dedo del pie, sufriendo también calambres.

EL DOLOR DEL NEUROMA DE MORTON

El dolor del neuroma de Morton se acrecienta con la movilidad, por lo que, para encontrar reposo, los afectados llevan a cabo masajes en la zona afectada, reposan o apoyan el pie en una superficie fría, ya que se consigue relajar el pie.

Como vemos, estos síntomas difieren de un dolor habitual y cabe tener en cuenta, que el dolor no va a desparecer por si solo, motivo más que suficiente para saber que estamos padeciendo un neuroma de Morton.